A EEUU ya le cuesta más pagar los intereses de su deuda que el gasto en defensa. Y, según sus propias previsiones, la cosa puede ir a peor

Durante décadas, Estados Unidos ha podido permitirse una combinación aparentemente extraordinaria: un enorme gasto militar y, simultáneamente, déficits presupuestarios persistentes.

Pero ahora algo ha cambiado.

El problema ya no es solamente que la deuda federal estadounidense haya alcanzado niveles históricamente elevados. El coste de mantener esa deuda está empezando a convertirse en una de las mayores partidas del presupuesto federal.


En 2025, Estados Unidos gastó aproximadamente 970.000 millones de dólares en intereses netos de la deuda federal. El gasto en defensa fue de aproximadamente 891.000 millones.

Por primera vez en mucho tiempo, la comparación produce una cifra políticamente muy significativa: Estados Unidos está destinando más dinero al servicio de su deuda que a su defensa.

La evolución resulta todavía más llamativa si medimos los intereses federales como porcentaje del PIB, entonces el gráfico resultante es muy esclarecedor.

Esta evolución tiene tres etapas muy claras:

2010–2017: alrededor del 1,2–1,5 % del PIB. A pesar de que la deuda aumentaba, los tipos de interés eran extraordinariamente bajos.

2018–2021: subida moderada, hasta aproximadamente 1,5–1,7 %, con el pico de la pandemia en 2020 y una caída posterior en 2021.

2022–2025: aquí cambia completamente la situación. El coste pasa de 1,49 % en 2021 a 3,15 % en 2025.

Es decir, en solo cuatro años se ha más que duplicado el peso de los intereses sobre el PIB.

Y no es solamente porque haya aumentado la deuda: también importa muchísimo el tipo de interés que paga el Tesoro al refinanciar la deuda. La Oficina del Presupuesto (CBO) señala precisamente que el coste de intereses depende principalmente del volumen de deuda en manos del público y del tipo medio de interés de esa deuda.



Según vemos en el gráfico, podemos señalar dos causas principales para este desaguisado presupuestario:

1. La deuda ha aumentado enormemente

Estados Unidos lleva décadas acumulando déficits. Pero la situación se agravó enormemente durante la crisis financiera de 2008 y, posteriormente, durante la pandemia de COVID-19. El resultado es que el Gobierno tiene que refinanciar continuamente una cantidad gigantesca de deuda.

2. Los tipos de interés han dejado de ser excepcionalmente bajos

Este segundo factor es crucial.

Durante buena parte de la década de 2010, Estados Unidos podía endeudarse a unos costes extraordinariamente bajos. Eso permitió que la deuda creciera sin que los intereses aumentasen proporcionalmente, pero después de 2022 los tipos subieron con fuerza.

Ahora, cada vez que el Tesoro estadounidense refinancia deuda antigua, lo hace a tipos considerablemente superiores.

La deuda acumulada durante los años de tipos bajos empieza, por tanto, a acusar la subida de tipos directamente al presupuesto federal, tanto que hemos llegado a un punto de inflexión: por primera vez, los EEUU dedicarán al pago de los intereses de su deuda una partida superior que al gasto en defensa.

Esta comparación es probablemente la más intuitiva.

En 2025, los intereses netos de la deuda ascendieron a aproximadamente 970.000 millones de dólares, mientras que se dedicó a defensa un monto cercano a los 891.000 millones.

Por tanto, por cada dólar destinado a defensa, el Gobierno federal gastó aproximadamente 1,09 dólares al pago de intereses de la deuda.

El CBO ya señalaba en sus previsiones de 2025 que los intereses superarían al gasto en defensa durante el período 2025-2035.

Y la situación no parece transitoria, porque en 2026 se acentúa esta tendencia. La Oficina del Presupuesto prevé que en 2026 el pago de los intereses se llevará un 3,3% del PIB.

Por tanto, los intereses seguirían estando por encima del gasto militar, aunque la diferencia depende de qué definición concreta de gasto de defensa utilicemos.

El CBO calcula además que los intereses pasarán de unos 1,0 billones en 2026 a 2,1 billones en 2036. En términos del PIB pasarían del 3,3 % al 4,6 %.

En 2026 el Gobierno federal estadounidense gastará alrededor del 23,3 % del PIB, mientras que sus ingresos serán aproximadamente el 17,5 % del PIB. Así pues, el déficit primario se situará en un 5,8% de la recaudación total, suponiendo el pago de los intereses un 3,3% del total del PIB, como ya hemos dicho.

Es particularmente grave constatar que incluso eliminando el gasto en el pago de intereses, la deuda seguiría aumentando debido a ese déficit primario.

Pero la trayectoria futura se antoja más preocupante, ya que si las previsiones del CBO se cumplen, en 1936 los intereses ya supondrían un 4,6% del PIB, mientras que el gasto en defensa quedaría reducido al 2,4%

En otras palabras, dentro de diez años Estados Unidos podría estar dedicando casi el doble de recursos económicos al servicio de la deuda que a la defensa.

El problema de Estados Unidos ya no es solamente cuánto debe. Es que el coste anual de haber acumulado esa deuda está empezando a competir con las mayores partidas para el funcionamiento del Estado.




 

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